El Carnaval

El Carnaval de Humahuaca

El sábado de carnaval marca el comienzo de un lapso de alegría. Pareciera que la pobreza escapara por las puertas de las casas, para dar paso a una abundancia de bebidas y alimentos que se consumirán durante los nueve días que dura el carnaval de la Quebrada de Humahuaca.
La gente salió de su monotonía para dar rienda suelta a una algarabía desbordante. Las cajas y los erques se descuelgan con un tintinear de canto, y el polvo que los cubría cae alborozado en el pecho generoso de la pachamama. Ha llegado el dios Momo para posesionarse del alma del runa y de la imilla para conducirlos por los caminos de la alegría.
El sábado de carnaval y desde muy temprano comienzan los preparativos. Los simpatizantes de las comparsas y cuadrillas de caja se reúnen en la casa de uno de sus integrantes y desde allí parten al mojón para llevar a cabo el desentierro del carnaval de Humahuaca.
Allí proceden a desenterrar las ollitas colocadas el año anterior con comidas y bebidas. Luego los miembros de la comparsa o cuadrilla dan de comer, beber y fumar a la pachamama, a la vez que adornan el pozo con serpentina y papel picado.
Concluida la ceremonia, se escuchan los acordes de la música o de las cajas y los erques, se forman las ruedas o las filas de parejas para descender bailando desde el mojón hasta el pueblo. Las gargantas entonan coplas o estribillos al son de acordeones, quenas, charangos, bombos o cajas. Durante nueve días las comparsas y cuadrillas bailan y cantan en los locales, en las calles y en las casas donde fueron invitadas.

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