Leyendas

El Duende

En Coctaca, a 12 km. al noreste de la ciudad de Humahuaca, vivía una familia que tenía tres hijos. El mayor se llamaba Sebastián, la mediana era Verónica y el más pequeño, Lucas.
Los tres chicos solían ir a la escuela que quedaba a quince minutos de su casa. Era costumbre que a la salida Lucas se quedara hasta altas horas jugando con sus amigos.
Un día apareció un chiquillo con cierta apariencia extraña, que se acercó hacia los niños que se encontraban jugando. En esta jornada también Lucas había llegado tarde a su casa, por lo que sus padres le regañaron, le preguntaron cuál era el motivo de su retraso y él les respondió que había conocido a un niño que le insistía en jugar.
Así pasaron varios días en los que Lucas llegaba tarde. En uno de estos, ese niño empezó a repartirles palomitas de maíz que luego se convirtieron en piedras blancas. A partir de entonces, Lucas todas las noches lloraba, quería ir a jugar con sus amigos.
Su madre asustada no lo dejaba salir, hasta que Lucas en un descuido se escapó de la casa. La madre desesperada fue en busca de su hijo por todas las casas cercanas y lo encontró jugando con aquel niño de aspecto diferente.
Lucas con el tiempo enfermó, no podía dormir en las noches, lloraba y no tenía apetito. Su madre lo llevó a un curandero, quien le dijo que Lucas estaba jugando por las noches con un duende que lo quería matar. El médico particular le dijo que el duende era un niño abortado por su madre o un alma en pena, y le aconsejó que le pasara misa o que vaya al cementerio a prenderle velas.
La madre ante la desesperación hizo lo que el curandero le dijo. Lucas a los pocos días se curó y volvió a ser un niño muy alegre que ya no salía por las noches.
En estas tierras se conoce al duende como un ser muy pequeño que mide aproximadamente medio metro de altura, lleva en la cabeza un sombrero que le tapa toda la cara, viste un poncho a usanza criolla y pantalones de barracán.

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