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La Iglesia de Humahuaca

A fines del año 1594 se toma "posesión" del poblado Omawaka en común acuerdo entre el español Juan Ochoa de Zárate y el Cacique de la etnia local Limpitay (del Runa Simi: rasgar, quitar nuevamente, romper otra vez), a partir de ese momento se establece el poblado al estilo español, creando cuadrículas, se reparten solares a los vecinos, sobre todo a españoles; junto a ello se crearon y se erigieron instituciones de suma importancia para el dominio y la efectivización de aquella empresa colonizadora, tales como el Cabildo, la Plaza de Armas, la iglesia y con ella el curato de "Omawaka".
No deja de ser importante para aquellos que deseen interiorizarse en la vida espiritual de este pedazo de suelo andino, saber lo que significó para Europa y América esta Institución cuyo principal objetivo fue la vida espiritual y la propagación de la fe católica por toda la tierra.
En la Edad Media, los reinos ibéricos habían sufrido una experiencia decisiva que fue la reconquista de los antiguos territorios cristianos en manos del invasor árabe y significaba para ellos la expansión de la fe con medios militares. Hacia el año 1492 los judíos españoles debían escoger entre el bautismo o la expulsión de los dominios de Fernando e Isabel, ya que el Papa, cabe aclarar, no era "dominus orbis". A principios del siglo XVI, la iglesia estaba atravesando en Alemania, Roma y otras regiones de Europa fuertes cuestionamientos debido a las 95 tesis presentadas por el alemán Martín Lutero, por lo que la credibilidad se había deteriorado notoriamente. América significó un importante reducto para remontar la alicaída fe católica, de ahí el marcado interés para convertir masivamente por medios violentos a los naturales de América, llegando a extremos casi insospechados para una Institución de neto corte espiritual y religioso. Para realizar esta obra "evangelizadora", las diferentes Órdenes Religiosas que vinieron tenían esa misión.
"Adoctrinar", "evangelizar" eran los conceptos cotidianos usados para convertir a los salvajes sin alma y sin sentimientos como éramos tratados los nativos de estas tierras, ahí esta institución jugaba un papel capital de la que nuestro poblado no estuvo exento.
En ese tiempo se mandó a construir una capilla pequeña para que los encomenderos pudieran mandar a los clérigos a educar en lo que para nuestros antepasados era algo nuevo. De acuerdo a los principios de organización, había que "erradicar las creencias profanas de cuajo" e imponer a lo que cueste la fe Católica, ya que los nuevos "forjadores de cultura", desconocían nuestro cuerpo de creencias y, por ignorancia de algunos, no lograron interpretar los sentimientos ni la espiritualidad que poseemos. En el mismo lugar donde se encuentra ahora la iglesia se construyó una capilla, dicen las crónicas: "por allí pasaba un hilo de agua que venia de arriba, de la montaña". El nuevo nombre que tomaba este solar era el de "San Antonio de los Omaguacas", de esta manera se lograba un avance significativo, ya que se lograba imponer un nombre con principios religiosos de acuerdo a los cánones establecidos desde la Corona, que a propósito era quien nombraba los cargos eclesiásticos que debían desempeñar los clérigos en América.
Pero es en el año 1631 cuando la iglesia va tomando las características que conocemos en la actualidad debido a las iniciativas del licenciado Don Pedro de Abreu, del Cacique Socompa y del pueblo, quienes inician la construcción de la iglesia de San Antonio, posteriormente se creó la cofradía de Nuestra Señora de la Candelaria de Humahuaca. Así se lograba conformar la pareja tutelar de los patrones. A partir de ese momento se emplaza en un lugar central a la Virgen de la Candelaria de Copacabana que data del año 1640 y que fuera realizada por el artista plástico oriundo de esa región del Titicaca, don Tito Yupanqui. Además, se instala uno de los medios de comunicación frecuente en ese entonces para notificar y llamar a reuniones o misas, que es la primera campana, en el año 1641.
De ser una simple capilla, pasó en unas cuantas décadas a ser uno de los centros religiosos más importantes del Noroeste argentino, debido, sobre todo, a la gran cantidad de convertidos que contaba y a la importancia que tenía este pueblo, que de ser un núcleo de casas dispersas, se convirtió en un pueblo que tomaba cierta urbanidad precaria de lento crecimiento.
Muchas de las obras que posee nuestra iglesia fueron donadas por familias con fuerte raigambre católica o eran enviadas de distintas partes de América por artistas dedicados a la producción en serie de obras de artes, sumado a ello el cobro del diezmo, capellanías y obras pías, permitió rápidamente el crecimiento económico y patrimonial de la Iglesia, contando a fines del siglo XVIII con una cantidad considerable de elementos para la misa en oro y plata, adornos, ofrendas y cuadros de la Escuela de Pintura del Cuzco, como son los cuadros de los Profetas judíos (Patriarcas) y de algunos pescadores, colaboradores ellos de llevar adelante y predicar con Jesús las Buenas Nuevas, conocidos como Apóstoles. No deja de ser impactante el cuadro que se encuentra en el interior de la iglesia a la mano derecha, justo arriba de la primera entrada lateral que tenía en otros tiempos donde se puede leer en latín "Domus dominis" y que data del año 1708 de madera de cedro, madera traída de la zona de los valles tropicales e intercambiada por productos que recibía esta institución como diezmo, la mayoría de los trabajos de talla de altares, obras de orfebrería y construcción, que eran trabajadas por nuestros hermanos indígenas con la dirección de maestros españoles y algunos mestizos. Esa obra de arte que se encuentra allí es la representación de las tríada religiosa de Dios, el Hijo de Dios y el Espíritu Santo "personificado", sujetando una corona en la cabeza de la Virgen María, representación ésta que fuera prohibida por el Concilio de Trento, ya que este cónclave desautorizó la representación personificada del Espíritu Santo. Además, se puede conocer otros tantos cuadros en los salones parroquiales, biblioteca y dependencias parroquiales.
Como corolario de este trabajo, puedo decir que la iglesia en América tenía asignada una acción práctica: ACTIVAR LA SUMISIÓN Y LA EUROPEIZACIÓN DE LOS INDÍGENAS Y PREDICAR LA LEALTAD A LA CORONA DE ESPAÑA (CASTILLA), ES DE TENER EN CUENTA QUE CUALQUIER RESISTENCIA POR PARTE DE LA IGLESIA AL CUMPLIMIENTO DE ESTA FUNCIÓN ERA CONSIDERADA UN PROBLEMA POLÍTICO Y TRATADO COMO TAL.
Hablar del presente de la Prelatura de Humahuaca, de los Claretianos y otras fundaciones constituye un tema apasionante de dominio y aún de sumisión, pero no deja de llamar la atención la incorporación de nuevos evangelizadores de sangre indígena en el corpus de la Prelatura, pero siempre en un número inferior para que los españoles no pierdan la mayoría absoluta ante cualquier elección para Obispo. Temas que requieren una urgente investigación para la promisoria juventud humahuaqueña que está ávida por conocer el pasado de sus instituciones y de la iglesia de humahuaca en particular.

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