Ritos y Costumbres

La Apacheta

Este pequeño altar indígena nos acerca a las primeras concepciones del alma humana, que se han mantenido latentes a través de las edades, objetivadas a imágenes visuales oportunas. Nosotros nos ceñiremos a los datos reales que hemos recogido y apuntaremos algunas sugerencias.
En primer lugar, para nuestros hermanos quebradeños, la apacheta es un sitio de adoración a la pachamama, dónde se le pide a ésta que aleje el cansancio y dé un viaje feliz. Para ello se le propicia con bebidas, coca y cigarro y se le deja una piedra, también junto a la misma en tiempos pasados se hilaba la puisca, a primera vista es fácil notar esta característica: oración para proseguir sin dificultades, acción de gracias por la resistencia física, ofrendas. Además descubrimos el poder de la imagen, lo visual en la apacheta; y el deseo de éxitos y regreso al hogar. En otras parte se advierte transferencia y culto a los muertos.
Hagamos un poco de historia... Entre los INCAS, sinchura fue el "mago", el encantador o adivino quien, elegido jefe para la guerra, ordenó que todos los indios echasen en los "huaycos", el acullico de coca diciendo: "cansancio, queda aquí, también mis enfermedades", la ceremonia se llamaba "tocanca", escupe.
Personalmente, recogimos en Aparzo esta versión: donde "agarraba" la pachamama (mal de puna) era lugar sagrado. El anuncio se comunicaba rápidamente. Los enfermos, entonces, se dirigían a ese sitio, llevando una piedra en la mano, la refregaban sobre su pecho o la parte dolorida y la dejaban en dicho punto. Las piedras así iban amontonándose. Quien pasara por tal sitio sagrado debía honrar a la madre Tierra que se había manifestado de modo tan patente. En esto, hallamos ya un símil: un remedio de los baños de sudor, o alguna relación o dependencia, pues, en esos remojos primitivos deliberación, los enfermos también se presentaban con piedras. Aquí el motivo es un mal. En nuestro caso, la puna, fácil de ser sentida, ó, simplemente, el cansancio que ha restado fuerzas.