Ritos y Costumbres

Las Ofrendas

El habitante de esta región cumple con sus muertos, siguiendo una tradición ancestral. De acuerdo a las creencias, para el día de Todos Santos, las almas de sus muertos vuelven al mundo y llegan a sus casas. Por eso preparan "las ofrendas" (alimentos y bebidas) para esperarlos.
Previo a este homenaje también proceden a realizar el novenario, rezando el rosario, oraciones y cantos para las almas.
El ritual de los muertos se realiza durante tres años consecutivos después de la muerte del difunto.
En el primer reina la consternación por el recuerdo del difunto. El segundo año es más reconfortante, los ánimos más fortalecidos convierten en divertida la reunión con relatos de anécdotas, adivinanzas y cuentos. En el tercer y último se realiza el "despacho del alma".
El día primero de noviembre en la habitación más amplia de la casa, preparan la mesa con las ofrendas. La misma consiste en colocar los "turcos", figuras humanas y de animales hechas de pan, también rosquetes, empanadillas, capias, pan dulce, galletas, caramelos, pochoclo, distintas comidas y bebidas que eran del agrado del difunto.
Se colocan además flores, coronas y velas. Si el difunto era de edad, el mantel que cubre la mesa es de color negro y si fuese un angelito es de color blanco.
Entre los familiares y amigos la charla se vuelve interminable a fin de mantenerse despiertos hasta el amanecer, mientras circulan bebidas como tasas de café, vino hervido, chicha, también se fuma y coquea por el finado. Llegado el nuevo día, se sirve un plato de "lagua" (tulpo de harina de maíz). Posteriormente la madrina de la mesa es la encargada del "compadrazgo" y reparto de las ofrendas entre las personas asistentes.
Luego todos los acompañantes se dirigen al cementerio a rezar y dejar flores y coronas en la tumba del difunto.

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